Los gobernadores de provincias mineras destacaron el rol clave del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), la necesidad de avanzar en infraestructura y la importancia de consolidar políticas de Estado para posicionar a la Argentina como un actor clave en la provisión de minerales críticos.
En el marco de Argentina Week -las jornadas de encuentro entre inversores, empresarios internacionales y funcionarios en Nueva York- los mandatarios de Salta, Catamarca, Jujuy, San Juan y Santa Cruz, señalaron las oportunidades del país y los desafíos para acelerar el desarrollo del sector
La jornada fue organizada por IDEA junto con la Cancillería Argentina y contó con el apoyo de la Embajada Argentina en los Estados Unidos y del Consulado General y Centro de Promoción de la República Argentina en Nueva York, que fue sede del encuentro.
Infraestructura y condiciones para invertir
Uno de los ejes de la conversación fue la infraestructura, considerada un factor crítico para el desarrollo de los proyectos mineros, especialmente en el norte del país.

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, subrayó la necesidad de avanzar en corredores logísticos y ferroviarios, como la línea C14 del Belgrano Cargas, así como en rutas, energía y gasoductos. “Argentina tiene todo lo que el mundo demanda, pero necesita recuperar la confianza”, afirmó. Al mismo tiempo, destacó el trabajo conjunto con organismos multilaterales y el Gobierno nacional.
Por su parte, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, remarcó que las obras de infraestructura deben impactar no solo en las empresas sino también en las comunidades. “No hay peor impacto ambiental que la pobreza”, sostuvo, y planteó la necesidad de acelerar la ejecución de proyectos para dinamizar el empleo y la economía regional.
RIGI y clima de inversión
El RIGI fue otro de los puntos destacados del panel. Los gobernadores coincidieron en que el régimen de incentivos permitió mejorar las condiciones para atraer capitales y generar previsibilidad.
Jalil consideró que el régimen debería transformarse en una política permanente, al señalar que podría movilizar inversiones por entre USD 8.000 y 9.000 millones en su provincia.

Por su parte, el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, calificó al RIGI como “una herramienta extraordinaria” que contribuyó a actualizar el marco de inversiones mineras. “Sin estabilidad macroeconómica y reglas claras, no hay desarrollo posible”, afirmó.
El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, también respaldó la iniciativa y aseguró que ya se observa un mayor interés de inversores en su provincia. “Santa Cruz va a seguir avanzando en muchos proyectos más de exploración minera”, anticipó.
Coordinación y estrategia común
Desde la mirada de la provincia de Jujuy, principal provincia exportadora de litio, el gobernador Carlos Sadir puso el foco en la articulación entre provincias productoras y el trabajo de la Mesa del Litio y la necesidad de avanzar en una estrategia común para consolidar a la región como líder global. “Buscamos la manera de trabajar más coordinadamente pensando en nuestra región”, dijo.
Asimismo, remarcó la importancia de la minería sustentable, el monitoreo ambiental y el trabajo con comunidades, junto con el desarrollo de energías limpias para abastecer los proyectos.

Del potencial a la industria
Más allá de las oportunidades, los mandatarios coincidieron en la necesidad de dar un salto en la cadena de valor. Vidal planteó que el desafío es dejar de ser solo proveedores de recursos naturales. “Tenemos que reforzar esta actividad transformándola en industria, generando valor agregado, empleo, movimiento económico”, explicó y destacó la necesidad de poner foco en la capacitación.
En la misma línea, Orrego destacó el potencial del cobre y su rol en la transición energética, mientras que Sáenz remarcó que las inversiones deben traducirse en desarrollo local y mejoras en la calidad de vida.
Consenso y mirada de largo plazo
Uno de los puntos más valorados por los inversores fue el consenso político entre provincias de distintos signos partidarios.
Los gobernadores coincidieron en que la minería debe consolidarse como una política de Estado, con reglas estables en el tiempo que acompañen inversiones de largo plazo.
Sobre el cierre, hubo acuerdo en la conveniencia de extender el RIGI, aunque con incentivos que mantengan el ritmo de llegada de inversiones.
La conclusión fue que la Argentina tiene una oportunidad histórica en minería, pero su aprovechamiento dependerá de la capacidad de sostener previsibilidad, coordinar esfuerzos y ejecutar las obras necesarias para transformar el potencial en desarrollo concreto.