En un escenario marcado por los cambios económicos, una mayor competencia y la aceleración tecnológica, las pequeñas y medianas empresas enfrentan el desafío de revisar sus modelos de negocio y encontrar nuevas oportunidades. La construcción de redes, la integración a nuevas cadenas de valor, la incorporación de tecnología y el desarrollo del talento aparecen entre las prioridades para fortalecer su competitividad.
Sobre estos temas conversaron Gabriel López, líder de IDEA Pyme y CEO y Co-Founder de Thinkhub, y Edith Pecci, expresidente de IDEA Pyme y CEO de HR Strategy, en la previa de una nueva edición de las Charlas Abiertas Pyme.
¿Qué buscan poner en agenda las Charlas Abiertas Pyme?
Edith: Siempre buscamos poner en la mesa las inquietudes o necesidades que tenemos los empresarios y empresarias pyme. No es un espacio donde uno va solo a escuchar. Vas a compartir, a hacer networking, a discutir. Por eso es “Charlas Abiertas”.
Gabriel: Hicimos trabajo de investigación, encuestas, conversando sobre qué les pasaba a las pymes, qué querían escuchar, y armamos un lindo grupo que estuvo trabajando varios meses para armar paneles con empresarios y con un montón de interacción que van a hacer sentido para cada uno de los integrantes.

Las pymes tienen mucha capacidad de adaptación, ¿cómo están atravesando esta etapa de cambios económicos y normativos?
Gabriel: Venimos con algunos años de muchos desafíos. Hemos tenido algunos cambios que nos impactaron de lleno, como la Ley de Reforma Laboral y cuestiones impositivas. Tenemos un montón todavía para trabajar, para discutir, pero tuvimos un montón de avances que nos permitieron tomar decisiones y repensar el modelo de negocio.
La coyuntura argentina nunca es fácil, pero el empresario pyme tiene resiliencia para este tipo de situaciones y estos espacios ayudan también a hacer catarsis y a aprovechar oportunidades. No tanto quejarnos, sino hacer, ir a las cosas y trabajar.
Edith: Lo más importante de este año es construir red. Si bien la situación no es igual para todas las pymes, el tema de trabajar en la reconversión y volver a confiar en otro empresario pyme que te pueda ayudar es muy importante.
Al no haber inflación hay que trabajar más en la competitividad. Y otro punto tiene que ver con la gestión de la cobranza, que hoy no genera tanto problema económico, pero sí financiero, que a la larga termina siendo económico.
¿Qué aprendizajes y habilidades fueron adquiriendo en los últimos años?
Gabriel: Nosotros hemos vivido muchos años de crisis y cada equis años volvemos a repetirnos y, para los que tenemos algunos años más, nos preparamos sin pensarlo. Siempre salimos adelante de alguna forma, nos reinventamos siempre.
Edith: Una de las cosas más lindas que tiene el empresariado argentino es la pasión por lo que hace. Cuando empecé a venir a los encuentros de la Red, hace más de diez años, encontré un montón de empresarios y empresarias que me decían: “Lo hago porque mis hijos y mis hijas elijan quedarse en este país y que tengan oportunidades acá”.
La resiliencia y la capacidad de reinventarnos también están relacionadas con hacer sostenibles nuestras empresas y poder generar oportunidades acá. La resiliencia siempre va acompañada de la pasión, no hay otra manera.

¿Qué oportunidades identifican para las pymes?
Edith: La Argentina tiene mercados a los que les está yendo bien. Entonces hay que buscar cómo podemos constituirnos en parte de una cadena de valor de otras empresas, que están exportando o donde somos diferenciales. Acercarse a otro empresario y encontrar una forma de reconvertirse es súper importante.
Tenemos que generar servicios en lo que somos buenos. Pensar cómo podemos insertarnos en esa cadena de valor de la Argentina.
Gabriel: Encontrar estos nichos, industrias, sectores a los que les está yendo bien. Meternos en ese ecosistema me parece fundamental. Al ser pymes, muchas veces tenemos mayor velocidad, capacidad de adaptarnos rápido, detectar y ver algunos puntos donde podemos agregar valor.
Hay un montón de casos de pymes compitiendo contra grandes, integrándose en cadenas de valor hipercompetitivas a nivel mundial. Obviamente hay sectores que se van a reconvertir a la fuerza porque la inteligencia artificial, la tecnología, las automatizaciones y demás obligan a cambiar el negocio.
Reconvertirse, buscar maneras distintas de competir con valor agregado, exteriorizar, ir a vender afuera, salir y tratar de colocar nuestros servicios, nuestras soluciones, nuestro valor agregado en otros países nos hace ser diferenciales.
Obviamente no podemos competir contra la masa crítica de China ni contra sus costos, pero sí diferenciarnos, generar algo de valor. Creo que ahí tenemos una oportunidad.
En esta etapa de IA y cambios tecnológicos veloces, ¿qué desafíos y oportunidades tienen?
Gabriel: Hay un montón de cosas súper interesantes para hacer y aprovechar. Me gusta siempre humanizar esto: no por tirarle alguna tarea a Claude, ChatGPT o a Copilot se soluciona. Necesitamos criterio, análisis crítico, la parte humana para la toma de decisiones. La intuición sigue estando, la actitud sigue estando.
No hay ninguna inteligencia artificial que pueda tomar mejores decisiones que la que puede tomar alguien que tiene un contexto, experiencia, sentido común y que entiende algo que para mí es fundamental: los tiempos y el sentido de pertenencia.
Dos cosas que a mí me preocupan particularmente: cómo darle una gobernanza a todo lo que es inteligencia artificial y, por otro lado, cómo ayudamos a nuestros hijos, a nuestro equipo, a nuestros colegas, a no soltar completamente el trabajo y ponerle criterio y valor.
Edith: Hay dos puntos. Primero, saber dónde incorporar inteligencia artificial y tecnología y cuál es el costo del mantenimiento de esa tecnología. Evaluar cuánto de lo que podemos automatizar no va a ser un bumerán. No quiere decir que no hay que usar la tecnología, pero sí hay que saber muy bien dónde. Y segundo, el talento argentino.
Si mi valor agregado es el servicio o está relacionado con la cercanía, puedo sacar algunas operaciones que quitan tiempo para que la gente pueda estar más dedicada a ese valor agregado, pero nunca poner la tecnología en medio de los clientes y nosotros.
¿Cómo cambió la forma de competir de las pymes?
Gabriel: Veo un desafío con el tema de las importaciones. Creo que esa apertura que se ha dado a varios sectores los ha agarrado no preparados. No podemos quedarnos simplemente en decir que el otro es más barato. Tenemos que salir otra vez con el overol a vender, a diferenciarnos, a mostrar en qué somos distintos: servicio, satisfacción de nuestros clientes, experiencia en cada una de las interacciones con nosotros.
Toda esta espuma va a bajar y la gente va a seguir eligiendo al que lo atienda bien, le dé un producto de calidad y que, si tiene algún problema, haya un teléfono para llamar y alguien que le responda. Obviamente ese proceso es incómodo, es poco rentable y nos obliga a repensarnos todo el tiempo. Es un desafío para nosotros este año.

Edith: La presión impositiva y la falta de acceso al crédito son dos puntos que tenemos que seguir poniendo en agenda. Independientemente de que está claro que cada uno en su empresa tiene que trabajar para ser competitivo, es verdad también que, cuando queremos ser competitivos en aquello en lo que somos buenos —inclusive frente a otros países de la región—, hay dos factores que inciden: la dificultad de acceso al crédito y la carga impositiva, inclusive la municipal.
¿Cómo se plantean hoy atraer y retener talento?
Edith: Tenemos como empresarios un compromiso muy grande, que es formar talento y generar oportunidades para las personas. Las pymes tenemos una ventaja grande: somos federales, estamos a lo largo y a lo ancho de todo el país. Estamos muy cerca de donde están los distintos perfiles.
Hoy Argentina tiene un segmento muy grande de la población que está en situación de vulnerabilidad socioeconómica. Son personas que realmente quieren trabajar y le ponen ganas. El tema también tiene que ver con la informalidad laboral y eso es responsabilidad de todas las partes.
Cuando uno lee la historia de los años ‘50, ‘60 o ‘70, un hijo o una hija de alguien que no había llegado a la primaria podía llegar a ser universitario o profesional, hacer una carrera y comprarse su casa. Tenemos que volver a eso. Tenemos que crear las condiciones para poder generar esos puestos de trabajo.
Gabriel: Muchos ingresantes nos usan como trampolín para abrirse de forma independiente o para dar un paso hacia alguna empresa más grande. Tenemos ese hito. A mí me gusta ser la primera experiencia de empleo formal de alguien de nuestro equipo.
También tenemos un desafío en recuperar esos talentos que hoy no están tan cómodos en corporaciones y tal vez tienen más para aportar en proyectos o en líneas de negocio más pequeñas, donde su voz sea escuchada, donde su decisión tenga un impacto que se pueda ver en el corto plazo o en la cotidianeidad de la gestión.
También la pandemia nos ha llevado a un lugar donde la gente empieza a valorar estar en casa, el trabajo híbrido, la cercanía con el equipo de trabajo. Ahí tenemos un valor atractivo. Obviamente competir a nivel salarial es más desafiante, pero con buena voluntad de ambas partes, nos ponemos súper creativos para tratar de acercarlos y retenerlos.
¿Cuáles son hoy las tres prioridades para las pymes en la Argentina?
Gabriel: La presión impositiva es un tema importante. Tenemos la misma carga impositiva que las empresas grandes, con lo cual proporcionalmente es más pesada.
Otro punto es que las empresas grandes nos incluyan como un factor de crecimiento o para potenciar su ecosistema y que ese círculo virtuoso sea positivo para distintos puntos de la cadena de valor.

Ahí tenemos una deuda de las pymes en cuanto a cómo posicionarnos frente a las grandes, pero también de las grandes en entender que muchas veces nosotros no podemos financiar como ellos a todos sus proveedores. Muchas veces, si nos contratan recursos a nosotros, nos cuesta un montón recuperar o formar equipo para devolverle a la cadena de valor ese conocimiento o ese expertise.
Edith: Para mí se define en incidencia, networking y mirarnos para adentro. Esos son los tres puntos clave.
Incidencia porque las pymes tenemos que formar parte de las mesas donde se conversan los temas del desarrollo económico de la Argentina. Somos el generador del 70% del empleo. Somos los que estamos, los que vamos a estar. Necesitamos que la voz pyme sea escuchada.
Networking con posibles clientes, industrias a las que les está yendo bien, para que nos cuenten, para ver cómo derrama. Y siempre, todos los días, mirar para adentro, para ver dónde podemos mejorar.
Las pymes argentinas son muy profesionales porque, si no, no hay manera de que muchas hayan sobrevivido. Tenemos que empezar a sentir el orgullo de ser empresarios pyme.
Charlas Abiertas Pyme
- Fecha: Jueves 12 de noviembre
- Lugar: OCASA, Córdoba 3201, Martínez (Provincia de Buenos Aires)
- Horarios: 14.00 a 20.00 hs.
- Agenda
- Link para inscripciones